Las voces de personas que han estado “del otro lado de las rejas” construyen un panorama de una realidad cotidiana y aterradora del Penal Varonil de Saltillo. ¿Qué clase de reintegración se consigue con golpes y comida podrida?

Aclaración:
El siguiente testimonio es real, y fue verificado mediante entrevistas con custodios, familiares de internos del cereso de Saltillo,  expresidiarios y ministros religiosos que han traspasado las rejas de este reclusorio .

Por Jesús Peña

Los golpeaba a matar.

El director que estaba anteriormente, los golpeaba a matar, aquí, a los internos.

Le decían “el botas”.

Siempre traía botas él.

Y los golpeaba con las botas.

Dice la mamá de un reo del Centro Penitenciario Varonil Saltillo. 

Ay,  ¿cómo se llamaba?, Israel, (Israel Ausencio Frías Luna) Sí, ese que salió en la tele, al que corrieron del penal de Torreón porque encañonó a un  dentista del cereso con una pistola en la cabeza.

La secunda una custodio. Siempre traía a los presos con las manos atrás y la mirada hacia abajo. Llegó de Torreón, los pasó al patio, los golpeó. Ponía a los internos a rodar desnudos en la cancha de futbol, a rodar, y si se vomitabas te pateaba.

¿Y por qué no pasa nada?, todo se queda ahí, en el penal… Se pregunta la madre del preso.

La conversación transcurre al interior de una vivienda, en el comedor, donde hay cuatro sillas ocupadas por cuatro voces, anónimas: la madre y la hermana de un interno, y dos celadoras sin uniforme,  que se dicen hartas de los abusos que día con día se cometen en perjuicio de los reos y algunos celadores del cereso para varones, de Saltillo.

Ahorita estamos amenazadas. Que algo se oiga de ruido contra el nuevo director Nájera, (Martín Ulises Nájera Sena),  y… No se les puede poner uno al brinco, porque castigan a nuestros internos, los golpean y a nosotros nos quitan la visita. El director los golpea, los cuelga de las manos en las mallas. Trae de encargo a dos o tres, vénganse pacá, los saca al patio en la noche, les quita sus esponjas (colchonetas), les quita ropa, les saca las uñas…

Interviene por primera vez la hermana del recluso.

¿A mi hermano? Sí, sí lo han golpeado.

¿Y qué hacemos?

Nada.

La gente no habla. Todos tienen miedo.

Somos muchas las personas que estamos teniendo miedo de que los internos no amanezcan vivos, por el trato que les están dando.

Luego las amenazas. Si ustedes hablan, los vamos a trasladar. Y no se da cuenta uno de los traslados.

A una señora no le avisaron sobre el traslado de su hijo, ella pidió informes y no, no, no, vaya y búsquelo a los penales, nosotros no vamos a darle informes aquí.

La señora duró más de tres meses sin verlo.

Y sí, golpean. 

Hay dos custodios, – tercia la otra guardia -, que les gusta golpear a los de nuevo ingreso.

Algunos custodios te tratan como lo peor, aunque no lo seas. Los golpean bien gacho.

Nomás llegan los ingresos los encueran y los golpean.

Los desmayan a puros golpes.

El Soriano (Eric Vera Soriano), y el Jonathan (Jonathan Vázquez Domínguez).

¿Por qué?, nomás.

Una de las celadoras denuncia:

Nosotros como oficiales a los internos  no podemos hablarles maldiciones, no podemos golpearlos. Antes eran esas leyes de que llegaban y les dabas su sape. Ahorita ya no.

Pero ellos que son jefes, y que se levantan el cuello porque los protegen, madrean…

Y les hablan a los internos acá de…  si no me haces esto, te voy a partir tu madre.

Van los Derechos Humanos al penal,  a mí me ha tocado, cállense, el que hable…

Nunca baja a nada bueno… siempre baja a golpearnos.

Ahí la fila para entrar al CERESO se hace desde las 5:00 de la mañana.

Están los solazos y ahí nos dejan.

Si llueve es lo mismo.

No nos permiten pasar a la sombra hasta las 10:00 de la mañana, 10:10.

Llegan gentes de dinero y se meten a la fila, así nomás, a la brava, que son conocidas del director, que son sus amigas, nosotros somos amigas del director, dicen.

Y pasan.

Sí, son esas gentes, las del feminicida.

No, no me acuerdo cómo se llama el muchacho ese…

Y todavía los oficiales de la puerta nos maltratan. Son groseros,  prepotentes,

O se forman o les voy a quitar la pinche visita.

Ahorita se maneja, tú sabes que por moches,

Dice una de las celadoras.

Yo estaba en la máquina, (el detector por  donde pasamos los alimentos).

Llega Soriano que es el RT, (responsable de turno). Llegó por unas personas y las pasó.

Dijo no van a pasar por aquí. No les revisé bolsas, no les revisé nada. A unas de dinero.

Llevan celulares y llevan todo. La familia del feminicida – dice la hermana del reo –  entra como si nada. A su familia no le revisan comida, a su familia no le revisan vestimenta, nada, ni documentos siquiera. Llagan con ropa no adecuada para pasar.

Debes llevar jeans claros. Una playera.

Ellas van escotadas, llevan uñas postizas, llevan pestañas potizas, van muy pintadas y todavía se atreven a llevar zapato de plataforma, cuando ahí no dejan ni pasar los guaraches.

Y a nosotros… ésta camisa no pasa…

Hay que  ir al estanquillo de afuera, la tienda de afuera, que es un negocio también.

Ahí rentan zapatos, ahí rentan pantalones, blusas, 15 pesos y 10 pesos  el baño, le cobran a uno por guardarle sus pertenencias, que la bolsita, que esto, que lo otro.

Hay señoras pobrecitas que no tienen.

No nos dejan pasar refresco, leche, pan, galletas, tortillas de harina ni artículos de aseo personal, el champú,  ¿para qué?, para que los internos consuman adentro, en la tienda de adentro.

¿Que si es caro?, sí, es caro.

La caja de cigarros, la más corriente que afuera  cuesta 30 pesos, adentro nos la dan en 100 pesos.

La caja de Marlboro que afuera cuesta 55 pesos en el cereso a 170.

Así es que todos se compran el cigarro Link, que cuesta 100 pesos y afuera 30.

Se supone – dice una custodio -, que la tienda es del centro, pero yo no me trago ese cuento.

Yo digo que la tienda la menaje Nájera, el director. Todo lo que agarran, todo lo que sale de ahí, yo digo que es para lo mismo del penal, para que se vaya remodelando.

Y no le han metido nada.

Las torres están en pésimas condiciones.

Las armas ni sirven, son del año de la cachetada. Han de tener fácil 15 años ahí.

Yo como oficial… vivo como los internos.

Yo me llevo una parrillita pa calentar mi comida. Y estoy sentada en el suelo de la torre  calentando mi comida, lo que me voy a comer, porque a mí no me gusta comer de la misma  comida que les sirven a los reos.

¿Por qué?, no pos está bien fea la comida.

Lo que yo tengo de conocer ese penal siempre ha estado igual.

¿Quién está amachinando todo lo que se acumula de la tienda?

Nomás lo que hacen es pintar, ah pero le dicen a la gente, a los familiares de los internos, traigan un bote de pintura de 20 litros.

Interviene la hermana del prisionero.

Para ingresar una memoria de música o de películas, permitida, una bocina, tiene uno que llevar escoba, trapeador y 20 litros de pintura.

Antes pasábamos despensa.

Una despensa chica que era un litro de leche, un litro de jugo, un paquete de tortillas de harina, una bolsa de cereal chica, tortilla de maíz, una bolsita de frijoles, uno o dos atunes, un paquete de galletas…

Era lo que le metíamos al interno.

Ahora que llegó este director nos quitó la despensa, sólo pasa limpieza (artículos de limpieza) y lo que te vas a comer en ese momento.

Más ya no te deja pasar.

Hay un celador, Jesús Vázquez, que tiene muchos años en el penal y es muy grosero y prepotente con la gente, la maltrata…

Te tira la comida.

Te saca de la fila.

Dice el director, no, no, no, aquí se les da comida.

La comida está bien fea, dice una de las guardias. Siempre dan arroz blanco, sancochado…Como que nomás está cocido en agua. Y dan pura soya.

La otra vez – declara la hermana del interno –  llevaron tortas, agua de limón y una sopa. La sopa estaba echara a perder, yo se los dije a los muchachos de la cocina:

La sopa trae espuma…

Pero pos ellos qué,  dijeron  ¿sí seño? –  y a todos les repartieron así.

Los cocineros no tienen la culpa, – añade una de las celadora -,  el director les dice no, yo no quiero que se tire la comida, así dénsela, se la tienen que tragar… Así les dice.

Ah sí, tiene muy feos modos el director del centro.

Háblenle a los culeros de la cocina…

Háblale a aquel cabrón, dice.

Dice ¿y quién se creen?, ¿se creen muy verga?, ¿quién los dejó pasar?

Puras groserías por el radio el director.

Eso no se debe decir. Y menos el director.

Otra es de que no atienden de medicamento, irrumpe la hermana del reo.

Ahí le gente se les muere porque están mal comidos, mal atendidos.

Habla la madre del reo.

A mi hijo lo tienen en máxima seguridad.

Máxima seguridad y Ave, (Ave es Área de Vigilancia Especial, el área de castigo del cereso), están juntas. 

Ahí no hay baño para la visita.

Tenemos que salir a otra área donde sí hay baño.

Hasta hace poco en ese baño no había luz.

Los mismos internos pusieron un foco.

Y le tienes que echar el agua a  botezasos al baño.

Cuando no hay agua el baño está sucio.

No hay donde comer, nos prestan unas mesas en muy malas condiciones.

Son siete mesas.

A esas mesas llegan las familias, se sientan debajo de un toldo que tiene la lona  rota.

Hasta hace poco tenían unos marranos ahí, ni a tres metros de distancia de nosotros los marranos.

Ya quitaron a los marranos.

Como quiera hay demasiada mosca, se hace un mosquero…

Los muchachos se quejan también de que hay demasiadas chinche, cucarachas.

Una de las custodios  alza la voz para decir que…

El que cayó porque mató al migrante,  anda en todo el centro.

Haga de cuenta que tiene su cuartito aparte.

Tiene ventilador, tiene tele, tiene todos los privilegios. Digo yo, ¿de qué méritos  goza?

Mata a un ser humano para ir a gozar la vida a allá adentro. Lo tienen placeado.

Dice la otra celadora. ¿Placeado?,  que lo tienen en la oficina,  en la guardia, con clima.

Le mandan traer comida especial.

Que no coma comida de adentro, no.

Y él también es un interno… 

Ah, también entra un grupo de señoras a las que nos dicen que no revisemos, son familiares del que mató al indocumentado.

Ya estamos bien hartas, dice la madre del reo.

Y mire, nosotras calladitas.

Calladitas nos vemos más bonitas.

No pos síganse callando, suelta una de las custodias.

Entre tanto la vida tras las rejas del  cereso… sigue igual…

Según  el expediente CDHEC / 1/ 16,  correspondiente  a la última supervisión realizada por la Comisión Estatal de Derechos Humanos al Centro Penitenciario Varonil de Saltillo, en 2016, se detectaron irregularidades en las condiciones materiales en que se encuentra el cereso, así como en el trato de las personas que ahí ingresan, además en las condiciones de accesibilidad e inclusión para personas con algún tipo de discapacidad, “que atentan contra el respecto a los derechos humanos de las personas que se encuentran recluidas”, consigna el documento.

Al respecto el escrito señala que en el área de Máxima Seguridad, por citar un ejemplo, las celdas se observan sucias y con presencia de insectos, las planchas de descanso no cuentan con colchón ni ropa de cama, estos aditamentos son propiedad de los internos; la pintura está desgastada, no hay lavamanos ni regadera, las ventanas están en mal estado,  no cuentan con cristales ni acrílicos y requieren limpieza y aplicación de pintura. En los techos se observa humedad.  No hay servicio de agua corriente al interior de las celdas, este líquido lo almacenan en cubetas.

Y lo mismo ocurre en la mayoría de las áreas, secciones y módulos de este penal.

Además de que al momento de la vista de la CDHEC ninguna de las áreas contaba con los aditamentos necesarios para el libre acceso de personas con algún tipo de  discapacidad   

Durante la inspección de observó que en el Área de Vigilancia Especial (AVE) las instalaciones eléctricas son deficientes, no hay apagadores ni conectores y hay cables expuestos y las instalaciones hidráulicas son obsoletas, “la limpieza e higiene son deficientes, se percibe mal olor desde el momento de arribar”.

“Sección  D. (…) la pintura dentro de la celda se encuentra en muy mal estado, observándose manchas negras en la misma, se señaló por parte de un interno que se encuentran infestados de chinches, las cuales señala se encuentran en paredes y techo  de la celda (…)”, reza el expediente.

Sobre el área de Máxima Seguridad 2 se refiere que existe hacinamiento de internos, por ejemplo, en la celda 3 norte existen dos planchas de descanso y es ocupada por tres internos, “mencionando dichos internos que uno tiene que dormir en el piso conforme vayan llegando”. La celda 9 de ala norte tiene una sola plancha y duermen tres internos “mencionando dichos internos que se turnaban la plancha para dormir”.

La visita a la sección de industria Penitenciaria arrojó que el botiquín de primeros auxilios no cuenta con lo elemental para una contingencia, sólo se observó que tenía un rollo de gasa, un bote de agua oxigenada y dos tiras de cafiaspirina. Tampoco se observó equipo contra sinestros, solo dos extinguidores.

“Área Conyugal. (…) no tiene foco, cada interno debe de llevar el propio, el inodoro estaba en malas condiciones (…)”.  

En Áreas Comunes 2 Sección “B” (antes federales), “los internos manifiestan que calientan e agua con una resistencia, para bañare”. 

En cuando al Área Médica, una de las prioritarias en el penal, la CDHEC constató que:

• El mobiliario para consulta, escritorios, sillas, mesa de exploración, ventilador, computadora e impresora, se encuentra deteriorado.

• No hay regularidad en el abasto de medicamentos.

• Las consultas son a petición del interno por lo que el centro no verifica el estado de salud de estos de manera periódica.

• Las camas con las que se cuenta están en mal estado.

• Carece de equipo de oxígeno o carro rojo.

• No se acredita que se cuenta con esterilizador funcional.

• No hay depósitos adecuados para desechos tóxicos.

• No hay servicio de agua corriente para el área destinada al aseo personal los pacientes, aunado a que el área de regaderas y sanitaros se encuentran en mal estado.

Ex – internos del Centro Penitenciario Varonil Saltillo que pidieron no ser identificados, confirmaron a Semanario el ambiente de violencia y represión que se vive al interior de este centro fundado en 1972.

“Yo vi cuando llegaban las revisiones hombre, y sacaban a los batos que se peinaban, (denunciaban), con Derechos Humanos, y con el periódico o la chingada, que le echaban al gobierno o al director. Vi las putizas que les danban…. Los sacaban, los empelotaban… Estaba cabrón.  Nomás de ver cómo trataban a los compañeros se te encendía la sangre…”, reveló un ex presidiario del cereso.

Corroboraron también lo expresado por familiares de reclusos en torno a la baja calidad de la dieta alimenticia en el cereso.

“Cuando yo estuve ahí la comida era mala, dicen que ahora está peor. Caldo de corte o desperdicio de pollo, todo  con las dichosas conchitas y coditos, y a fuerza te tienes que comer eso pos no hay más”, dijo uno de los excarcelados.

A la escasez de medicamentos, declaró otro ex prisionero se suma el hecho de que el penal no cuenta con médico, siendo un interno con estudios de homeopatía el que hace las veces de galeno en la cárcel.

“Les piden a tus familiares que lleven medicamento y aunque la gente se burle, aunque los internos vean con aire a veces de desprecio a la personas que les presta el servicio médico, a la personas que los atiende, pues hay que reconocer que hace su mejor esfuerzo. Esta persona se desvive por atenderte con los medios que tiene al alcance de su mano, con eso te atiende, es loable la labor que él desempeña ahí. Que le falta, que no es médico, es cierto, pero para lo que está ahí, está bien”

Y no hay agua en las celdas.

“Hay que salir a las secciones a acarrear agua todos los días para las celdas. Hay que juntar en botes o en lo que puedas o en un tambo, un tambo adentro de la celda para juntar agua, que equivale a tener el criadero de mosquitos allá adentro”.

Las mayoría de las áreas y secciones que conforman el Centro Penitenciario Varonil Saltillo están en condiciones deplorables.

 “Todo el penal está en ruinas. Yo pienso que el penal o centro de readaptación, como le llaman ellos, debería ser exactamente eso, un centro de readaptación, no un centro de tortura o un negocio particular”, sentenció el ex interno.

En este sentido, dice,  el apoyo de la sociedad es imprescindible para lograr la integración de quienes por error estás tras las rejas.

“La gente debe dejar sus diferencias y ver que los que están ahí son seres humanos como ellos y que todos por un accidente o cosa fortuita podemos caer”.

Religiosos de  distintas denominaciones que tienen como ministerio o apostolado impartir el evangelio en las cárceles, se quejaron de que las últimas administraciones les han restringido o limitado la visita a las distinta áreas del penal, tales como Máxima Seguridad e Inimputables.

“En otro tiempo entrábamos a todas las áreas“, dijo un ministro que por razones de seguridad prefirió no dar su nombre.

Y dijo que de un  año y medio a la fecha las autoridades del penal prohibieron la entrada de los religiosos a las distintas secciones del cereso, sin tomar en cuenta la importancia de la parte espiritual en la rehabilitación de los internos,

“Y a veces el gobierno no se da cuenta que hay en el evangelio un penal…La gente está enojada, está frustrada, trae ira, odios, rencores, en la iglesia se liberan… El gobierno debería de considerar que el evangelio es una ayuda para ellos y que somos colaboradores. Donamos nuestro tiempo, nuestro dinero…”.

Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2018 (CNDH)

7.94 Calificación CENTRO PENITENCIARIO VARONIL DE SALTILLO.

1,020 Capacidad

634 Población

Coahuila: 34 Quejas que versan sobre  legalidad y seguridad jurídica, salud, trato humano y digno

¿Y LAS QUEJAS?

Hugo Morales Valdés, presidente de la Comisión de Derechos Humanos  de Coahuila, comentó que hasta el momento este órgano no ha recibido  señalamiento específico o queja particular sobre las condiciones y trato que viven los internos del penal varonil.

Y dijo que desafortunadamente existe  un rezago en los programas anuales  de vitas que realiza  la Comisión a los penales del estado.

“Precisamente por eso iniciamos ese programa de visitas, en el cual personalmente estoy liderando y participado activamente para verificar esto”.

Semanario solicitó a la Unidad Desconcentrada de Ejecución  de Penas y Reinserción Social de Coahuila, una entrevista con Martín Ulises Nájera Sena, director del  Centro Penitenciario  Varonil Saltillo, para conocer su versión en torno a los testimonios presentados en este reportaje.

Sin embargo la dependencia, a carago de Apolonio Armenta Parga, respondió que no tiene ninguna queja conocida o que le haya sido notificada por la Comisión de Derechos Humanos.

Lo que dice la Constitución

Artículo 1.

En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en la Constitución  y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y las condiciones que la Constitución establece.

Qué dice la ONU

Principios para la protección de todas las personas sometidas a cualquier forma de detención  o prisión

Principio 3. No se restringirá o menoscabará ninguno de los derechos humanos de las personas sometidas a cualquier a cualquier forma de detención o prisión reconocidos o vigentes en un Estado en virtud de leyes, convenciones, reglamentos o costumbres so pretexto de que el presente Conjunto de Principios no reconoce esos derechos o los reconoce en menor grado

DURANTE LA SUPERVISIÓN SE DETECTÓ QUE ES IMPORTANTE PRESTAR ATENCIÓN EN LOS SIGUIENTES TEMAS:

RUBRO II ASPECTOS QUE GARANTIZAN UNA ESTANCIA DIGNA

• Deficientes condiciones materiales e higiene de instalaciones para alojar a las personas privadas de la libertad

• Inexistencia o deficientes condiciones materiales e higiene del área médica

RUBRO III CONDICIONES DE GOBERNABILIDAD

• Insuficiencia de personal de seguridad y custodia.

• Deficiencias en el procedimiento para la imposición de las sanciones disciplinarias.

RUBRO IV REINSERCIÓN SOCIAL DEL INTERNO

• Deficiente separación entre procesados y sentenciados.

RUBRO V GRUPOS DE INTERNOS CON REQUERIMIENTOS ESPECÍFICOS

• Insuficiencia en los programas para la prevención de adicciones y desintoxicación voluntaria

Autoridad señalada

• Autoridades penitenciarias de  salud y personal de seguridad y custodia

El Observatorio de Prisiones de Documenta pone a la disposición de las familias de reclusos el número (55) 5652 – 7366, donde podrán recibir asesoría jurídica gratuita y exigir a la autoridad judicial  mejores condiciones para sus internos

¿Quieres compartir  tu testimonio?

Entra a http://observatorio-de-prisiones.documenta.org.mx/testimonios

Este reportaje fue publicado originalmente en Vanguardia.com.mx el 22 de septiembre del 2019